El tiempo se aclara con una visita al pasado y se cura con un amor del presente.
El tiempo llora y se estremece con lluvias y temblores; yo tiendo a llorar y explotar cuando algo se sale de control.
El tiempo me enseña que me equivoque y que con el tiempo poco a poco rectifico ese error.
El tiempo me hace fuerte, me hace tener experiencias, me descompongo y Dios me vuelve a componer.
El tiempo transcurre y me doy cuenta que he vivido mucho y tengo tiempo de sobra para agradecerle a Dios.
El tiempo me regresa a mis amigos para compartir nuestras alegrías y experiencias, de que cambiamos para reinventarnos.
El tiempo se ajusta cuando me organizo y mis horarios se hacen flexibles; entonces analizo y comprendo que lo hice bien.
El tiempo es ahora que escribo y reflexiono recordando, ajustando mi presente y planeando mi futuro.
El tiempo justifica lo que me ha tocado vivir y el aprendizaje que aprendí que ser asertiva es algo gratificante.
El tiempo vira, convence, y ofrece la esperanza de que habrán mejores tiempos. Qué lo que s siembra hoy se recogerán las flores (parece trillada está frase pero va muy en mi forma de pensar
El tiempo trae bonitas y malas experiencia. Hay que discernir de ellas lo bueno de lo malo, aunque nos cueste comprenderlo.
El tiempo es constructivo y está en movimiento, hay que crear nuevos pensamientos y nuevas historias para soñar y compartir.
El tiempo me ha enseñado, que debo seguir así, estudiando y trabajando, progresar es el único camino del destino.
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